viernes, 29 de abril de 2011

La cara B del Barça

Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
Mark Twain

El FC Barcelona de Guardiola (versión heredada y mejorada del de Rijkaard) es, sin duda, el equipo que mejor ha jugado al futbol de toque que yo haya visto, interpreta tan bien el concepto de la asociación entre jugadores que se hace difícil imaginar una manera de mejorarlo. En este equipo se han juntado un ramillete de jugadores con una capacidad técnica tan alta que se hace difícil de repetir. Pero al mismo tiempo que  mejora su concepto de juego al primer toque, hay un detalle que empieza a empañar esa idea de manera cada vez más habitual… el afán de engañar al árbitro cuando su superioridad no es tan manifiesta como les gustaría.


El Barça, como todos los equipos, no es perfecto ni infalible y hay días que las cosas no les salen tan bien, en esos momentos aparecen los malos modos, feos gestos y costumbres antideportivas que tan poco casan con esa idea tan romántica del futbol que intentan vender. No por ser un equipo de toque el Barça debe ser un equipo blando, de hecho no lo es, cuenta con algunos jugadores de un físico envidiable (Puyol, Keita, Pique, etc.) y se emplean con dureza cuando lo creen necesario. Nada de esto me parece criticable, más bien al contrario, el futbol no se compone únicamente de técnica, argumentos como la fuerza, la intensidad y la pasión son componentes tan importantes como el toque.

La mala costumbre que ha dado en desarrollar el Barça últimamente es la del fingimiento continuo. Se hace casi imposible ver un partido del FCB y no ver al menos un par de veces a sus jugadores con las manos en el rostro como si hubieses recibido un golpe en la cara (cuando el contrario ni siquiera se ha acercado a la faz del jugador blaugrana), consumados especialistas en estas lides son Busquets o Alves pero parecen tener cada día más discípulos. Me parece deleznable la actitud del jugador que finge, tan sancionable como la propia agresión o la violencia, ya que aunque esta conlleva un daño físico en muchas ocasiones no puede ser demostrable la mala fe, sin embargo, en el fingimiento la mala fe es patente de corso.

Vivimos en un futbol tremendamente alejado de sus valores iniciales, cada vez es más cierta la cita inglesa de que el futbol es un deporte para caballeros que juegan animales. Igual que un jugador debe sentirse avergonzado por una entrada excesiva, que en ocasiones le conlleva una fama que ha de arrastrar hasta su retiro, no debe ser reprobado públicamente el futbolista metido a actor. ¿Es más delincuente el ratero que el ladrón de guante blanco? Para mí, ambos lo son. Puedo entender estas estratagemas en equipos de menos nivel, que se ven abrumados por la superioridad del rival pero, realmente, ¿necesita esto el Barça para seguir ganando? ¿Es tanta la superioridad como parece o lo hemos idealizado? O es que es más fácil ser romántico en primavera que en invierno…

El futbol preciosista de Messi, el coraje inexpugnable de Puyol o la batuta de Xavi no merecen verse empañados por las marrullerías de jugadores de menor catadura moral, por eso mismo creo que en los vestuarios del Camp Nou no todos deberían mirarse en el espejo con la misma tranquilidad. 


P.D: El video es solo un ejemplo y es evidente que esto se repite en muchos más equipos pero al gran campeón de turno le ocurre como a la mujer del Cesar, no solo debe ser honrada además debe parecerlo.