lunes, 28 de marzo de 2011

Formula 1: ¿Deporte o Laboratorio?

A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.
Lucio Anneo Séneca 

El afán del hombre por cambiar es incuestionable, esto conlleva a veces mejoras, a veces pasos atrás y otras simplemente una variación. Si tuviese que afirmar a cuál de esos tres estados  ha llegado la F1 con los cambios de los últimos años me sería muy difícil decidirme…

Dando por hecho que la F1 es un gran producto porque conjuga muchas de las pasiones de los hombres (velocidad, competición, curvas en los circuitos y fuera de ellos, etc.), que además está muy bien publicitado y por ende vendido, por todos aquellos que la forman o viven alrededor de lo que se ha dado en llamar El Gran Circo, y que su repercusión económica, social y mediática es indudable no puedo dejar de preguntarme si sus últimos cambios han
supuesto verdaderas evoluciones desde el punto de vista del espectador (me refiero al simple aficionado que se apasionaba con las luchas  y maniobras de unos pilotos pugnando al límite, no al triple ingeniero que es capaz de distinguir a simple vista el ángulo de penetración aerodinámica del alerón trasero).

Dejando a un lado los apartados técnicos de este deporte (que cada año que pasa son mas y mas y mas), la contribución que hacen a la industria automovilística y reconociendo los verdaderos avancen que se han llevado a cabo, e.g. los monoplazas  y circuitos de hoy en día son muchísimo más seguros que los de antaño,  sigo pensando que debería ser más importante la habilidad del piloto (al final y al cabo el héroe de esta película) que la del operario que cambia la rueda en 3.4 segundos. No comparto la opinión de que es un trabajo de equipo, ya sé que lo es, de hecho todos los deportes lo son pero nunca he visto responsabilizar de una derrota o una victoria al utillero que le prepara las botas a Lampard cuando acierta o falla con un penalti.

La F1 es una maquina de producir datos, alguno de ellos espeluznantes, algunos incluso útiles para comprender el esfuerzo de pilotos y equipos. Las cámaras integradas en los coches te hacen tomar una mayor conciencia de los peligros y los riesgos. Evidentemente es espectacular ver una carrera de coches que alcanzan los 300km/h pero ¿no lo sería mucho si esos coches se adelantasen?, me gustó ver la final olímpica en la que Phelps gano a Cavic en el último segundo pero no por la marca sino por la emoción. Los datos crean admiración, las emociones crean afición.

No dejo de oír año tras año que la FIA y los mandamases de la F1 cambian las reglas para favorecer los adelantamientos y la emoción (¿no debe un deporte tener una cierta continuidad en sus reglas para poder evaluarlas correctamente? por mucho que uno de los puntos fuertes de este deporte sea su persecución, casi agónica, de la innovación) pero cada temporada veo menos adelantamientos en pista, al menos entre los pilotos de cabeza, según dicen porque si se acercan demasiado al coche que les precede no le pueden adelantar (¿?) …

Al ver estos videos…



¿A alguien le importa si el coche alcanza los 326 km/h o si únicamente llega a 264? ¿Cambiaríamos estos momentos por una impresionante estrategia a solo una parada o por el mejor cambio de neumáticos de la historia?  ¿Alguien ha echado de menos el KERS en estas imágenes? ¿Salió a la luz el mejor piloto en estas imágenes o fue todo gracias al señor que quita las mantas a las ruedas?

Seré un nostálgico y un retrogrado, pero yo no veo la evolución.